ARTESANADO
La compra más típica para quien visita Rímini es una auténtica tela romañola estampada con herrumbre. La tradición de esta forma de arte es muy antigua. No hay familia romañesa que no posea al menos un mantel o varios trapos de cocina decorados con los característicos sarmientos y vides.
Hoy, como entonces, unas gruesas telas de algodón o de lino se transforman entre las manos hábiles de un maestro artesano. En algunas tiendas-taller se puede asistir directamente a a la elaboración; con una prensa artesanal se estampan en frío los motivos decorativos, que se consiguen con tintes a base de herrumbre de diversas tonalidades: rojo tostado, verde, azul.
El resultado son cortinas, mantas, almohadas y manteles a un tiempo artesanales y preciosos. En Romaña pervive una hermosa tradición de cerámicas artísticas y ornamentos de mayólicas: platos, bandejas, pequeñas jarras, imágenes votivas y otras muchas piezas únicas. Cada taller tiene su estilo, perfeccionado durante años de trabajo; vale la pena visitar estos locales y curiosear un rato entre sus estanterías.
En la provincia de Rímini —tanto en la ciudad como en el interior— se pueden encontrar también varios artesanos del hierro forjado. Manejando con habilidad sus martillos crean pequeñas grandes obras maestras, o bien, si así se solicita, materializan proyectos a partir de dibujos de los clientes. Una oportunidad que hay que tener presente.
Curiosidades
UN GRAND HOTEL POR MONUMENTO
Que levante la mano quien no haya soñado jamás con los ojos abiertos ante una imagen del Grand Hotel de Rímini, un auténtico mito mundial gracias a la película Amarcord de Federico Fellini. En su suite, la habitación 315/315 bis, se alojaba el director. En estilo Liberty, fue inaugurado en 1908, en plena Belle Époque. En 2004 fue elegido como símbolo de la ciudad por el Fondo Ambiente Italia (fundación sin ánimo de lucro para la salvaguardia del patrimonio natural y artístico de Italia).













