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LUCES DEL SABER Y SOMBRAS ALARGADAS: DE BIZANCIO A LA EDAD MEDIA

La ruta de las emociones: lugares místicos y culturales

La de los lugares del misticismo y la cultura es una ruta llena de emociones. La primera etapa es Bobbio, inmersa en la naturaleza de Val Trebbia. Fundada por el monje irlandés Colombano (614), Bobbio fue uno de los centros monásticos más importantes de la Europa de la Alta Edad Media. En el museo de su famosa abadía se conservan hallazgos romanos y de la Alta Edad Media, entre los que se halla un maravilloso cofre de marfil. Además del antiguo y peculiar Ponte Gobbo, se pueden visitar la Catedral, la Basílica de San Colombano con interesantes mosaicos y la verja del siglo XI. Subiendo por la Val Trebbia y flanqueando el Po en dirección a Piacenza, se llega a Monticelli d’Ongina. La aldea se arracima en torno a la espectacular Fortaleza Pallavicino. El castillo alberga un Museo Etnográfico dedicado al Po y contiene un acuario con las varias especies de peces del río. No puede dejarse el lugar sin antes haber visitado la Colegiata de San Lorenzo (siglo XV). Otro sitio religiosamente significativo está muy cerca, en Val d’Arda: se trata de la abadía cisterciense de Chiaravalle della Colomba (1136). Se inspira en el modelo de la abadía borgoñesa de Citeaux, donde los monjes practicaban el voto de pobreza de San Bernardo. Grandes emociones en el Parque Nacional Arqueológico de Veleia Romana, en Lugagnano Val d’Arda; Veleia incluye los restos de unas termas con un foro y las huellas de los barrios habitados. También hay un museo que alberga los hallazgos de las excavaciones iniciadas en 1747.

El románico modenés

Puede ser una ermita, una abadía o una catedral, pero hay un hilo invisible que conecta los monumentos románicos del territorio, cuyo arquetipo es, sin duda, la Catedral de Módena. En efecto, este es el punto de partida con el que podemos grabar en nuestras mentes las características del modelo que hizo escuela por originalidad y monumentalidad, inspirando muchas construcciones posteriores. La primera etapa es la Ermita de San Giorgio a Ganaceto, camino de Carpi: conserva la estructura románica original en zona del ábside; digna de mención la bonita Pila de las Sirenas (1130), atribuida a un discípulo del Maestro de la Metopa. En Carpi las partes románicas de la remozada Ermita de Santa Maria in Castello, llamada la Sagra, pertenecen a la reconstrucción promovida por Matilde de Canossa (siglo XII) románica (como se ve en el lado izquierdo). También digna de mención la Ermita de Santa Maria della Neve en Quarantoli di Mirandola, a pesar de las reformas. El ambón con los dos Telamones se atribuye a la escuela de Wiligelmo. Sobre Nonantola hay que decir que fue fundada en 752 por el abad Anselmo, cuñado del rey de los longobardos, que unos años antes había fundado la Ermita románica de San Silvestro, en Fanano, que acogía a los viandantes que, siguiendo la Via Romea, cruzaban los Apeninos entre Toscana y Emilia.

Bolonia en medio día

¿Se puede visitar Bolonia en medio día? Es una lástima, pero aquí está lo “irrenunciable”. Apresurándose, se puede empezar por la Piazza Maggiore y fotografiar con el corazón el cordón de edificios medievales y renacentistas que la rodean: comenzando por la Basílica de San Petronio, en el sentido de las manecillas del reloj, vemos Palazzo dei Notai, Palazzo D’Accursio, Palazzo del Podestà y Palazzo dei Banchi. Entre las historias que hay detrás de cada uno de estos palacios, la más conmovedora es la del Palazzo Re Enzo, que mira hacia la fuente de Neptuno: fue la cárcel de un príncipe, rubio y apuesto, adorado por las señoras boloñesas, el rey Enzo, que la ocupó desde 1249 hasta su muerte, en 1272. Y si abren bien los ojos, podrán descubrir una curiosidad de Piazza Maggiore: el ya citado Palazzo dei Banchi en realidad no es más que una fachada escenográfica levantada para tapar las callejuelas del mercado situadas justo detrás, a las que se accede por Via delle Pescherie.

Cerca de las Dos Torres hay un pequeño edificio que suscitará su curiosidad: es el Palazzo della Mercanzia (1384), gótico, con bíforas de ladrillo y mármol, con los escudos de las corporaciones medievales de la ciudad. Una de las plazas más hermosas de Bolonia es la Piazza Santo Stefano. En bajada, va inclinándose hacia la basílica del mismo nombre que —fíjense bien— en realidad es un increíble conjunto de siete iglesias denominado “Santa Gerusalemme”. Y, hablando de iglesias, no se puede dejar de citar la de San Domenico (1221), muy famosa, que conserva la tumba del santo.

De los etruscos a la arquitectura más osada

¿Se puede ver una necrópolis etrusca y un ejemplo de la más osada arquitectura moderna en un espacio de pocos kilómetros? Es lo que ofrece el itinerario que, desde Pontecchio Marconi, en las primeras estribaciones apenínicas, se adentra en el valle del Reno. Villa Griffone (visitas sólo previa reserva) es la casa en la que Guglielmo Marconi, inventor de la radio, vivió y realizó sus experimentos.

Más allá se encuentra Marzabotto, un lugar especial, pues alberga la necrópolis de Misa, el Museo Etrusco Pompeo Aria y la Scuola di Pace en el parque de Monte Sole. Y después un par de sorpresas: en Vergato están el antiguo Palazzo dei Capitani y una iglesia futurista, proyectada por Alvar Aalto, celebérrimo arquitecto finlandés. En la circunscripción de Riola destaca un castillo de estilo oriental, construido durante el modernismo: la Rocchetta Mattei. También se respira historia en Grizzana Morandi, donde se pueden descubrir los lugares en que viviera el famoso pintor, como Borgo Scola, donde se han restaurado los pajares de Campiamo. ¿Excursiones místicas?

A los santuarios de Montovolo o bien a Madonna del Cigno, en Camugnano (donde se encuentra también la bonita iglesia de Bargi) o a la Madonna di Bocca di Rio, en Castiglione dei Pepoli. Aquí en verano, en el embalse de Suviana, se recrea una playa para disfrute de los aficionados al windsurf.

La Abadía de Pomposa

En el Delta del Po, entre flamencos rosa y garzas reales, la etapa más espiritual es la antigua Abadía de Pomposa (siglo VI), cerca de Codigoro. En los brumosos días de invierno, la silueta de su campanario se materializa de repente.

Para todos los peregrinos medievales en camino hacia el sepulcro de San Pedro, en Roma, el monasterio benedictino de Pomposa era una etapa obligada.

Hoy se considera una de las mayores obras maestras europeas del arte románico y bizantino. ¡Pero no piensen que se trate de una simple iglesia! Todo el conjunto está formado por varios edificios: el Palazzo della Ragione, el campanario de nada menos que 48 metros y la iglesia, dedicada a Santa Maria Assunta, con bonitos pórticos y decoraciones. Contiene un ciclo de preciosos frescos (también hay un grandioso Juicio Universal) y un hermoso pavimento musivo, de tres épocas distintas... En cualquier caso Pomposa, por su céntrica ubicación, es un punto de partida ideal para las excursiones por el Parque del Delta y el Bosque de Mesola donde viven los ciervos de Mesola, especie protegida.

Itinerarios paleocristianos bizantinos

Estamos en el 410. Los visigodos entran en Roma y capturan a la joven princesa romana Gala Placidia (hermana del emperador Honorio). Alarico I, rey de los visigodos, queda prendado de ella. Gala será su compañera. A la muerte del anciano rey, Gala se casará con el joven y valeroso Ataúlfo, cuñado de Alarico. Hoy de ella nos queda el maravilloso mausoleo de Ravenna. Son muchas las historias que subyacen bajo las ocho obras maestras paleocristianas, declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Ahí está el Baptisterio Neoniano (450): una pila octogonal de mármol griego e increíbles mosaicos de estilo romano-helénico. También el Baptisterio de los Arrianos (el arrianismo era la religión de los “bárbaros” alamanes): de forma octogonal, semienterrado, construido por los godos, representa la fusión entre las dos religiones. Pasando de un baptisterio arriano a una iglesia bizantina, se revive por arte de magia (sólo en Ravenna ocurre) la transición del final del Imperio Romano a la Edad Media. Durante el reino de Teodorico, el rey de los terribles ostrogodos, fue erigida la Capilla de Sant’Andrea, oratorio privado del obispo Pietro II. Después llegaron otras obras maestras: Sant’Apollinare Nuovo, Sant’Apollinare in Classe, con el santo representado sobre un verde prado florido, y la Basílica de San Vitale, de estilo oriental, con los famosísimos mosaicos de Teodora y Justiniano y la corte bizantina.

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